LAS DOS CARAS DEL SER
CAPÍTULO 7: NERIMA EN COLOR CARMESÍ
Rysutar levitaba en los cielos, observando con desdén a quienes estaban debajo de él, en las calles de Nerima. Hombres, mujeres, niños, ancianos; para un Shadow Warrior de Caronia, tales seres no eran más que cucarachas que se interponían en el camino de un conquistador implacable.
-Sucios primitivos. Todos ustedes sabrán de una vez quien es su amo.-murmuró el imperial, antes de estirarse levemente y exclamar con fuerza-¡Abran fuego!
Repentinamente, varios escuadrones de soldados caronianos, emergieron de las alcantarillas y empezaron a abrir fuego contra todo ser viviente alrededor. Nada importaban los gritos de terror ante los rayos láser que abatían a cada habitante de aquél lugar.
Al mismo tiempo, empezaba a hacerse sentir la fuerza de una horrenda tormenta que destrozaba los tejados y los vidrios de cada edificio en Nerima.
-¡Entren casa por casa! ¡Esta operación es simple porque no tomaremos prisioneros! ¡Por Caronia!-exclamó Rysutar antes de desplegar varias esferas de energía que destruían cuanto edificio hubiera en el lugar.
Las sucesivas ráfagas de disparos de láser, los gritos de los soldados caronianos entrando casa por casa destrozando e incendiando todo a su paso, los alaridos de terror y dolor de aquellos civiles, y la fuerza de aquella tormenta hacían semejar Nerima casi como el infierno mismo.
En aquél ambiente de terror, los soldados imperiales ingresaron al dojo Tendo derribando la puerta principal a patadas.
-¡Saquen a todos los que vivan en éste lugar al jardín! ¡Allá vamos a acabar con éstos malnacidos!-vociferó el que estaba al mando de aquél escuadrón, mientras destrozaba a disparos de láser los muebles de la sala de los Tendo.
Sin embargo, a diferencia de otras casas a las que había ido aquél escuadrón, ellos no esperaban lo que iba a ocurrir en un breve momento.
-¡Huracán de Tigre!-exclamó Ranma Saotome, quien emergía por sorpresa desde su habitación y mandaba los cuerpos de los cuatro soldados que querían llegar a los cuartos de Akane, Nabiki y Kasumi hasta el jardín.
Dos soldados más intentaron atacar al joven artista marcial por la espalda, pero ambos corrieron igual suerte que los otros cuatro al ser mandados a volar por Akane, quien los mandó a volar usando su mazo.
-¿Qué te dije? ¿Existían o no existían?-preguntó Akane en forma burlona a su prometido.
-No es el momento para presumir, ¿sabías?-replicó Ranma, quien corría rápidamente hacia el jardín de la casa de los Tendo para caerle encima a los caronianos que quedaban.
A la vez, un enorme oso panda y un hombre de mediana edad de cabello y bigotes negros sometían con relativa facilidad a los soldados que quedaban a punta de golpes y patadas.
-¡Refuerzos, ahora!-exclamó uno de los soldados, antes de desenfundar dos pistolas láser y descargar varios disparos contra Ranma y Akane, que por inercia se tiraron al suelo.
Pero antes que algo más pasara, un joven de complexión delgada, cabello negro y con una pañoleta en la cabeza intervenía.
-¡Rugido de León!
Aquél ataque remató al soldado que había pedido refuerzos.
-¿Ahora en qué lío te metiste, Saotome?-inquirió el recién llegado.
-Demonios, Ryoga
¿sólo por un segundo podrías dejar de molestar?-reclamó Ranma.
Todo esto era observado por un arrogante Rysutar desde los cielos, quien percibía rápidamente las auras de Ranma, Ryoga, Akane, Soun y Genma. Por su parte notaba como en otras partes de Nerima, también algunos más oponían resistencia.
-Sobresaliente para ser unos primitivos. Todos los escuadrones que encuentren resistencia atraigan al enemigo hacia el punto que combate el escuadrón S, los demás destruyan y maten todo a su paso.-ordenó Rysutar con un ligero sadismo en la voz.
A los pocos minutos, aparecía de un lado una joven con una espátula acompañada de otra joven de figura esbelta y cabello con tonos morados que iba con un muchacho que tenía unos lentes enormes y parecía sacar casi cualquier cosa de las mangas de su camisa. De otro lado, aparecía un joven armado con una espada de kendo que venía con una muchacha vestida con atuendos de gimnasia rítmica.
-Veo que logramos llegar hasta aquí.-dijo la chica de la espátula gigante, antes de propinarle un golpe con dicho objeto a un soldado imperial.
-¿Ukyo? ¿Acaso atacaron en tu restaurant también?-preguntó Ranma.
-No sólo allí. También atacaron nuestra casa, Saotome.-dijo el de la espada de kendo.
-Entonces están atacando toda Nerima, Kuno.-repuso Akane al de la espada de kendo.
La joven al igual que la mayoría de los que estaban allí, creía que ese ataque no era tan extenso.
-Sí, pero ahora que estamos con mi querido Ranma, las cosas sin duda mejorarán.-replicó la del traje de gimnasia rítmica, que evitaba casi bailando los disparos de láser de los soldados caronianos.
-¡Temo que tal cosa no será así!-vociferó Rysutar desde el cielo.
El de lentes enormes observó hacia la calle para luego hablar con dureza.
-¿Quién te crees que eres para atacar Nerima de ésta forma?
-Er
Mouse, el sujeto que dijo eso está en el cielo.-repuso la joven de cabellos con tonos morados.
-¿En el cielo, Shampoo?-preguntó Mouse, antes de acomodarse los lentes.-¿Cómo diablos es que
.
-Es que puedo volar
je, lo averiguarán con facilidad una vez que los envíe al infierno.-contestó Rysutar, antes de descargar de lleno una esfera de energía aúrica.
Al mismo tiempo, una reportera del canal de televisión Asahi TV estaba al frente de una cámara por la cual se observaba una gran avenida despejada totalmente y miles de ciudadanos japoneses siendo contenidos por un fuerte contingente policial a algunas cuadras de aquél lugar.
-Estamos reportando la llegada al Parlamento del Presidente de los Estados Unidos, Maxwell Woods y del Primer Ministro de Japón, Tokiomi Takera. Como se sabe, los dos dignatarios firmarán un tratado de asistencia mutua en materia de lucha antiterrorista, que ha cobrado importancia a raíz de la creciente cadena de secuestros, desapariciones, asesinatos y atentados terroristas que Japón ha sufrido en una escalada de terror sin precedente en el mundo.
Desde uno de los edificios que colindaban con la avenida en la que iban a pasar ambos dignatarios, algunos hombres vestidos en trajes de negro y con lentes oscuros observaban todo desde un televisor mientras que otros estaban apostados en ventanas, balcones, terrazas y techos apostados con rifles que tenían miras láser.
-Hasta ahora no ha habido actividad sospechosa, señor.-dijo uno de aquellos hombres a través de un celular.
-Espero que así sea.-repuso otro hombre vestido en forma similar.-La CIA, el Servicio Secreto y la policía japonesa han desplegado lo mejor de sus elementos para este trabajo. Lo último que necesitamos es que éstos terroristas hagan de las suyas.
-Descuide, señor.-repuso un tercero, que estaba camuflado con la multitud.-Con todos los hombres que hemos desplegado y cubriendo nosotros todas las áreas es prácticamente imposible que un terrorista pueda moverse.
-Igual, no podemos bajar la guardia. ¿Algún reporte por vigilancia satelital?
-Negativo. No hay ningún vehículo o individuo sospechoso a tres kilómetros a la redonda. Lo único que hay son cientos de japoneses manifestándose a favor de ésta alianza, y algunas explosiones que se dan a ocho kilómetros de eso. A lo sumo, el riesgo más cercano son algunos detractores, pero están a un kilómetro y medio, y es la misma policía de Japón la que los detiene.-afirmó un cuarto individuo que estaba apostado en los techos, mientras algunos francotiradores japoneses estaban a su costado.
A la vez, desde el portaaviones USS George Washington, a doscientos kilómetros de la Bahía de Tokio intervenía un oficial de comunicaciones de dicha nave.
-Todo tranquilo por aquí. No ha habido siquiera una lancha rápida o bote sospechoso a trescientas millas marinas.-decía aquél oficial, mientras observaba cualquier movimiento en las pantallas de radar del portaaviones.-Eco 1, reporte de estado.
-Negativo, ninguna aeronave sospechosa en el área.-respondía el líder de aquél escuadrón, piloteando un F-18 Hornet.
-Foxtrot 1, reporte de estado.
-Nada sospechoso.-repuso con más sequedad el líder Foxtrot, al pilotear su F-15 Eagle.
-Señor, ninguna novedad.-dijo el líder del escuadrón Golf, que piloteaba igualmente un F-15 Eagle.
-Estamos seguros por aire o por mar, y por tierra el riesgo es mínimo.-dijo el oficial a bordo del USS George Washington.
-Todo eso es cierto pero igual no hay que descuidarnos. Esos terroristas han hecho que éstos japoneses tengan que cagarse de miedo cuando salen por las calles, sino jamás hubieran solicitado una alianza antiterrorista.-en eso, el que estaba a cargo de la seguridad notó que aparecía una llamada más.-¿Señor embajador?
-El mismo. Más le vale a la CIA y al Servicio Secreto hacer bien su trabajo.
-Mire, yo mismo me aseguré de estudiar la ruta del recorrido desde hace semanas. Con los manifestantes alejados, y todos los ángulos cubiertos parece poco probable que haya problemas.
-Eso espero por su bien.-repuso el embajador estadounidense, que observaba todo desde su televisor.
A la vez, la misma reportera seguía narrando segundo a segundo lo que ocurría.
-La firma de éste tratado permitirá la garantía total de seguridad que fuera dada a conocer semanas atrás por el Primer Ministro Takera, quien ha prometido una lucha frontal contra el terrorismo que ha asolado nuestro país. Para éste evento se han extremado las medidas de seguridad de parte de la policía con apoyo logístico estadounidense.
Sin embargo, entre los japoneses y vestido casualmente estaba Carlos, el cual observaba con calma.
-Todo va de acuerdo al plan. Nadie sospecha nada.-repuso el Shadow Warrior terrestre.
-Perfecto. Los soldados están ocupando posiciones ofensivas en éste momento.-repuso Huranuk, mientras observaba todo desde un proyector tridimensional.
-Éstos primitivos ni siquiera sospechan que sus sistemas de comunicación y vigilancia están siendo observados.-repuso Edira.
-Y además sienten miedo. Lo proyectan en sus pensamientos.-musitó Adelia, sonriendo con cierto placer.
-Entonces quizá sea tiempo de hacerles sentir pánico de una vez.-dijo Uthbak animado y queriendo salir a asesinar a cuanta persona hubiese.
-Todavía no. Debemos comprar un poco más de tiempo.-repuso Huranuk.-¿Tienes todo listo, Zertok?
A su vez, Zertok aparecía en un holograma tridimensional observándose además que el ambiente en que estaba se veía finamente decorado.
-Desde luego, podemos controlar fácilmente toda la data electrónica que hay en ése mundo. Ésa gente ni sospecha el nivel de las cosas que conocemos o controlamos desde aquí.
-Excelente. Entonces, estén listos todos y no hagan absolutamente nada hasta que dé la señal.
Las Sailor Scouts estaban asombradas a medida que recorrían Nerima. Cuadras enteras de los inmuebles de aquél distrito ardían en llamas y había gran cantidad de cadáveres de hombres, mujeres, niños y ancianos en cuyos rostros podía verse la desesperación, como si fueran presas salvajes huyendo de sus depredadores.
-¡Abran fuego!-exclamó un sargento caroniano, al mando de dos escuadrillas que disparaban sin parar a todo lo que se moviera.
-¡Deténganse, asesinos!-exclamó Jupiter-¡Hojas de Roble de Júpiter!
El ataque tomó por sorpresa a varios de aquellos imperiales, los cuales salieron volando por los cielos antes de caer muertos al suelo.
-¡Asquerosas perras terrestres! ¡¿Es que no entienden que son inferiores a nosotros?! ¡Ríndanse y quizá sean tratados en forma cercana a un caroniano!-exclamó aquél sargento, mientras dos escuadrillas más aparecían del otro lado de la calle en que estaban ellos, rodeando a las Sailors.
-¡¡¡¡Jamás!!!!-exclamó Rei.-¡Saeta Llameante de Marte!
-¡Maremoto de Neptuno!-anunció Michiru.
-¡Tierra
tiembla!-gritó Haruka.
-¡Cadena de Amor y Belleza de Venus!-anunció Mina.
Aquellos ataques cayeron duramente a los soldados imperiales, sin embargo a diferencia de la vez anterior, varios de ellos lograron evitar esos ataques al volar empleando las turbinas a reacción que estaban equipadas en sus botas.
-¡Fueg
.-iba a decir un soldado imperial pero antes que pudieran hacer nada un ataque lo fulminó.
-¡Sol Rojo!-exclamó Holsemon, quien llevaba a Yolei y Cody sobre su lomo.
-¡Disparo!-anunció Sakura, la cual venía volando por los cielos sobre Kerberos.
-Ya llegaron, señor.-anunció uno de los soldados a Rysutar.
-Excelente, atráiganlos hacia mi posición. Es tiempo que me divierta con éstos niños.
De pronto, todos los soldados imperiales empezaron a volar rápidamente hacia el sur.
-¡Síganlos!-exclamó Davis.
A la vez, en el dojo Tendo, las cosas no iban nada fáciles para los artistas marciales de Nerima.
-¡Rugido de León!-exclamaba Ryoga.
-¡Huracán de Tigre!-anunciaba Ranma.
Pero aquél gigante de dos metros que estaba vestido en una armadura negra y con una espiral descendiente roja en su peto detenía aquellos ataques con sus manos antes de propinar sendas patadas a ambos jóvenes.
-¡Maldito! ¿Cómo te atreves a causar tanta desolación a nuestros hogares?-inquirió Mouse, antes de lanzar cientos de cadenas y navajas de las mangas de su camisa.
-Es simple. Ustedes son sólo basura para nosotros y somos los que acabamos con la basura para forjar un verdadero paraíso. ¡Por eso deben desaparecer!-exclamó el guerrero imperial, antes de destrozar las navajas de Mouse, tomar sus cadenas y jalarlo hacia él para romperle la nariz de un cabezazo, y luego hacer que atraviese de lado a lado una de las paredes del dojo Tendo.
-¡Miserable!-exclamó Soun, que intentó lanzarse de un puñetazo, mientras que Genma lo secundaba.
Sin embargo, una fuerza invisible detenía en seco a los dos y los estrellaba contra el suelo. Kuno, Kodachi, Akane y Ukyo intentaron atacar por la espalda al imperial pero éste descargó una pequeña esfera de energía aúrica que golpeó a los cuatro jóvenes haciéndolos caer.
Shampoo le conectó una patada en el cuello, y luego dos puñetazos más a aquél enorme monstruo. Pero para su sorpresa, aquél hombre no sólo no parecía verse tan afectado por ésos ataques, sino que sonreía con sadismo. Un instante después, Rysutar le propinó una dura bofetada a la amazona china, tumbándola al suelo y de una patada la noqueó, haciendo que su cuerpo haga un surco de varios metros en el suelo. El imperial entonces sujetó a Ranma y de un rodillazo lo hizo escupir sangre de la boca al tiempo que le rompía dos costillas.
-¡Saotome!-exclamó Ryoga, quien se levantó sólo para recibir una estocada del sable de luz de aquél sádico guerrero en su hombro derecho.-¡ARGHHHH
-Eso es
me gusta que mis víctimas lloren como nenitas antes de que mueran.
-¡MONSTRUO!-gritó Ranma, al ver a Ryoga sangrando profusamente, para luego conectarle un rodillazo en el abdomen seguido de un codazo en el rostro con el cual logró soltarse.-¡Vas a morir!
Fue sólo cosa de un instante. Un segundo imperceptible para el ojo humano. Un segundo en el cual, Ranma Saotome recibió un duro corte que apenas atinó a evadir en parte pero que lo dejó tumbado en el piso mientras un charco de sangre se formaba en aquél jardín el cual provenía de aquél corte al abdomen.
-¡RANMA!-gritó Akane, casi sintiéndose morir al ver a su prometido tirado en el suelo y sangrando.
-Deja de gritar tanto. Haré que llegues con él pronto después de que tengamos algo de diversión.-musitó el imperial, mirando con lujuria a Akane, Ukyo, Kodachi y Shampoo.
-¡Dulce Luz de Estrellas de las Sailor Scouts!-anunció Serena.
-¡Rapsodia Acuática de Mercurio!-secundó Ami.
Ambos ataques golpearon al imperial. Pero antes que pudiera pensar en contraatacar, saltó por los cielos para evitar los ataques de X-Veemon, Stingmon, Kerberos, Yue, Digmon, Angemon y Angewomon.
-¡Esperaba que vinieran todos ustedes, ratas inmundas! ¡Es tiempo que finalice lo que empecé en la bahía de Tokio! ¡Expansive Aura Wave!-exclamó Rysutar.
El sanguinario guerrero caroniano elevó violentamente su aura y mandó a volar a peleadores de Nerima, la Card Master y sus guardianes, las Sailor Scouts y los digimons y digi-destinados varios metros hacia atrás antes de estrellarse duramente contra el piso y quedar noqueados. Sólo Kari Kamiya, Serena Tsukino y Michiru Kaioh estaban conscientes.
-¿Lo ven? ¡Eso es grandeza! ¡Eso es lo que me hace superior a mí sobre ustedes! ¡El poder!-bramó Rysutar.
-Al tener poder y emplearlo para esto
sólo eres inferior.-murmuró Kari.
La digi-destinada no podía evitar sentir miedo, sin embargo sentía que tenía que decirlo. A sabiendas de que aquél monstruo la iba a matar, por lo menos le dejaría saber eso.
-¡Mocosa estúpida! ¡¿Acaso te crees mejor que yo?! ¡Te voy a hacer sentir el infierno mismo antes de matarte y serás la última ya que haré que veas como mato a cada uno de tus amigos!-rugió Rysutar.
-¡Maremoto de Neptun
.-la Outer Scout iba a ejecutar aquél ataque cuando un puñetazo durísimo la tumbó al suelo.
-Y tú serás la primera en morir, perra barata.-farfulló el guerrero imperial, activando su sable de luz al tiempo que tomaba a la Outer Scout del cabello y se colocaba tras ella, casi como si estuviera alistándose a degollar a un animal.-Y como la perra que eres es que morirás.
-¡NOOOOOOOOOOOOOOOOO!-gritó Sailor Moon, al ver a su amiga a punto de morir.
Sin embargo, un papel escrito con caracteres chinos le cayó al guerrero imperial en su mano y éste se prendió en llamas, haciendo que el enorme hombre de armadura negra se desconcentrara, y permitiendo que la Outer Scout se escabullera y tomara distancia.
-¿Quién demon
.
-Es tiempo que te expliques. ¿Por qué tanta destrucción en éste lugar?-dijo un niño que aparentaba los once o doce años, de cabello y ojos castaños, con un traje de color verde.
-Sha
Shaoran.-murmuró Sakura, quien lograba despertar de a pocos y creía por un segundo que veía una alucinación.
-Me alegra ver que sigues viva. Y tú
vas a pagar por lo que le hiciste.-anunció el niño chino, haciendo que el péndulo que sostenía se volviese una espada y arremetiera contra el imperial.
Aquella espada chocó con la hoja del sable de luz de Rysutar, quien sonrió con sadismo.
-Puedo percibir lo que tu mente expresa en éste momento. Sientes un enorme afecto por ésa niña y una enorme rabia por mí. Vamos a ver cuál puede más
si el afecto o la rabia.
Rysutar entonces saltó hacia atrás quedando sin guardia aparente ante Shaoran, el cual estaba a punto de lanzarse contra aquél hombre. Pero de pronto, una esfera de luz salió de la palma derecha del imperial e iba dirigida hacia Sakura.
-¡Sakura!-gritó el niño Li, antes de correr a toda velocidad y alistar un hechizo para destruir aquella esfera de energía aúrica.-¡Dios del Trueno!
Aquél rayo destruyó esa esfera, pero lastimosamente fue el momento que el caroniano aprovechó para golpearlo por la espalda y tumbarlo al suelo.
-Mal, mal, mal. Debiste haberle hecho caso a tu rabia. Por culpa de ése tonto afecto por aquella criatura desaprovechaste una oportunidad valiosa para herirme siquiera un poco.-decía Rysutar, quien pisoteaba a Shaoran una y otra vez.
-¡Por favor, deja de lastimarlo!-decía la pequeña Card Master.
-Claro
te aseguro que no sufrirá nunca más.-le contestó el imperial.
-Ando seguro que ése niño no sufrirá nunca más. Porque simplemente tú morirás aquí y ahora.-anunció la voz de Paul.
-¡Maldito Guardián, ¿dónde demonios estás?!-inquiría Rysutar.
-Maldito Guardián, ¿dónde demonios estás?-remedaba Paul, sin aparecer todavía para luego volver a hablar.-Te metes con mujeres, niños y civiles demasiado fácil
veremos si igual puedes conmigo.
Paul entonces apareció, dándole una certera patada a Rysutar en la quijada y derribándolo, para luego desaparecer de la vista de todos.
-Eres un maldito cobarde, aparece de una vez. ¿O es que acaso en su Orden no les enseñan el valor?
-Eres un maldito cobarde, aparece de una vez. ¿O es que acaso en su Orden no les enseñan el valor?-remedó Paul de nuevo, para reaparecer y golpear de un duro puñetazo a Rysutar, y volver a desaparecer.
-¡Hijo de puta! ¡Aparece rata inmunda!-provocó Rysutar, mientras afinaba sus sentidos y su percepción, intentado percibir por dónde aparecería Paul.
-¡Hijo de puta! ¡Aparece rata inmun
.-pero antes que Paul pudiera completar aquello y dar un derechazo, Rysutar lo bloqueó y de un cabezazo le rompió la nariz.
-Un mequetrefe que no tiene tanto músculo como tú no es rival para alguien como yo.-farfulló Rysutar, antes de darle un gancho al hígado.
-Quizá no tenga tanto músculo, viejo.-repuso Paul con algo de dolor.-Pero sé que no soy un sirviente de Caronia, tengo más materia gris que tú y mi aura nada tiene que envidiarle a la tuya.
El Guardián contraatacó, golpeando de una patada a la rodilla derecha del Shadow Warrior, desequilibrándolo para luego asfixiarlo con su telequinesis.
-¡Expansive Aura Wave!-anunció el imperial, estallando su aura con fuerza y mandando a volar al joven Tapia, para luego atraparlo en el aire y hacerle un abrazo de oso.
-Arghhh
.-Paul sentía que aquél grandulón lo tenía bien sujeto, por más cabezazos que le daba al rostro no lograba que ése tipo soltara el agarre.
-Te quebraré como la mierda que eres.-le susurró Rysutar a Paul en el oído, antes de dar una orden a los soldados imperiales.-¡Acaben de una vez con esos miserables!
Sin embargo, antes que pudiera hacer nada, cinco ataques surcaron los cielos en dirección al Shadow Warrior caroniano.
-¡Aullido Explosivo!-anunció una especie de lobo, haciendo que salga de él una llamarada azulada de su hocico.
-¡Mega Flama!-exclamó otro digimon con la forma de un tiranosaurio naranja que tenía una especie de coraza marrón en la cabeza.
-¡Meteoros Fugaces!-gritó un tercer digimon alado con pequeñas flamas en sus alas, cola y cabeza.
-¡Arpón Volcán!-exclamó un cuarto digimon parecido a una morsa con un enorme cuerno negro a la mitad de su cabeza.
-¡Electro Shock!-anunció otro de estos seres, el cual era un enorme insecto azul.
Los cinco ataques golpearon de lleno a Rysutar, haciéndolo caer duramente al suelo y sangrar levemente por las comisuras de la boca.
-¡Pequeños infelices! ¡Si ustedes no entienden por las buenas que éste mundo es nuestro entonces lo entenderán a las malas!-farfulló Rysutar.
-No dejaremos que te salgas con la tuya.-dijo Tai.
De pronto, Sailor Moon hizo un acopio de fuerzas y observó hacia Rysutar.
-No puedo permitirles que sigan haciendo éstas barbaridades. ¡Dulce Luz de Estrellas de las Sailor Scouts!-exclamó la joven, haciendo que ése otro ataque golpeara duramente la espalda del guerrero imperial.
-Y ahora es mi turno.-dijo Paul, tras notar que Rysutar estaba desconcentrándose para patear duramente su entrepierna y luego morderle la frente como si fuera un perro rabioso.
-¡ARGHHHHH
AGHHHHHH
SUÉLTAME, MALDITO!-gritaba Rysutar, casi aullando de dolor, librándose de aquél feroz ataque de una patada y lanzando cientos de esferas de energía hacia los defensores de aquél mundo.
-¡Escudo!-anunció Sakura, logrando muy a tiempo evitar que aquellas esferas de energía pudieran haber matado a todos.
En aquél momento, todos estaban empezando a levantarse, sin embargo aún estaban algo adormecidos y poco a poco veían como decenas de soldados imperiales los rodeaban y apuntaban sus armas hacia ellos.
-Hora de mo
-¡Meteoro de Pegaso!
Aquél ataque que fulminó a todos los soldados imperiales sorprendió a todos. Digi-destinados, digimons, Sailor Scouts, hechiceros de Tomoeda, guardianes de Sakura Cards y artistas marciales de Nerima, e incluso los dos guerreros de la luz que peleaban uno contra el otro en los aires.
Era un jovencito de cabello y ojos marrones, con tez bronceada, y bastante menudo. Alguien así parecía sin duda una piltrafa para Rysutar, el cual encaró a aquél muchacho que portaba una imponente armadura blanca.
-No sé como un bebito como tú ha podido acabar con varias decenas de soldados imperiales. Pero yo seré quien acabe contigo apenas me haga cargo de éste Guardián.
-¿Bebito? Alguien como tú no es más que un fanfarrón que no es capaz de lograr gran cosa.
-¿Quién te crees que eres para hablarme así?
-Soy Seiya, Santo de Pegaso al servicio de la diosa Atena.-contestó el Santo de Bronce sin siquiera prestarle gran caso a aquél imponente Shadow Warrior.
-¡Vas a morir, maldito!-exclamó Rysutar, sin embargo Paul reapareció frente a él y lo estocó duramente en el abdomen.-No
no puede ser.
-Sí que puede ser
¡Bólido Destructor!-anunció Paul, antes de verse envuelto por un aura azulada y golpear duramente al guerrero imperial, para luego cargarlo por encima de su cuerpo y lanzarlo contra el suelo empleando su telequinesis.
Seiya miró a Rysutar con desprecio, antes de hablarle.
-Tal como supuse. No eres más que un fanfarrón. Ahora habla de una vez quién eres y a qué vienes.
-Los Shadow Warriors venimos a una cosa
ocupar éste mundo para causa de Su Ilustrísima
y ustedes sólo son basura que desaparecerá.-repuso Rysutar.
-¿De qué rayos hablas? Si tú estás aquí semimuerto.-replicó Paul.
-Torpes
desde siempre ése fue nuestro objetivo
todos ustedes son unos estúpidos y sucios primitivos
y ahora lo han demostrado más que nunca.-el imperial entonces se mordió la lengua hasta destrozar por completo aquél órgano.
Paul entonces intentó leer la mente del guerrero imperial. Pero incluso en aquél momento el imperial resistía cualquier intento de lectura de mente de parte del joven Guardián. Torpe, ¿crees acaso que dejaré que sepas lo que pasa con tanta facilidad? Antes deberás matarme, eran los pensamientos del Shadow Warrior. Que así sea, fue el pensamiento que el imperial recibió a través de la telepatía del joven Tapia, quien no dudó en activar su sable de luz.
-¡No lo hagas!-exclamó Seiya.
-Como animales es que tratan al resto de individuos. Entonces como animales es que deben morir.-sentenció Paul, antes de degollar a Rysutar con su sable de luz.
Tras aquello, Paul arrojó hacia un costado el cadáver de Rysutar, como si fuera un enorme bulto de basura.
-¿Por qué acabar con un guerrero indefenso? Eso es algo de seres viles y bajos. ¿Quién eres tú? ¡Responde!-dijo Seiya mientras permanecía en guardia al sentir inestabilidad y violencia en el aura de aquél guerrero de armadura azulada.
-No tengo porque responderte. Admito que tu poder es bastante grande sin embargo ésta es una guerra en la que no tienen que meterse ninguno de ustedes.-respondió Paul con frialdad.-Una guerra en la que ésta gente no ha mostrado siquiera algo mínimo de piedad o de honor hacia el prójimo.
-Eso no justifica el que hayas cometido un asesinato de un guerrero que estaba indefenso.- dijo Seiya, quien empezó a elevar su cosmoenergía.-¡Alístate!
-¡Si es así como lo quieres, entonces que así sea, Santo de Atena!-exclamó Paul, quien elevó violentamente su aura.
Cuando Ranma Saotome abrió los ojos, quedó sorprendido al ver lo que ocurría. Tanto Seiya como Paul se lanzaron el uno contra el otro, chocando duramente los puños y las auras.
Al mismo tiempo, y desde otra parte de la ciudad de Tokio, Huranuk contemplaba como se habían dado las cosas en Nerima. Una pérdida aceptable la de Rysutar, sobre todo si ésta permite observar a un Santo de Atena y a un Guardián enfrentarse entre sí.
En otro proyector tridimensional, Huranuk observaba como se movilizaba la caravana en la que estaban el Primer Ministro Takera y el Presidente Woods.
-A mi cuenta. Procedan en exactamente cinco tacs.-ordenó Huranuk con frialdad.
Fin del capítulo 7.
Notas de Autor:
Y aquí está al fin. El capítulo siete de Las Dos Caras del Ser, trajo una carnicería al más puro estilo del halcón, junto con algo realmente grande que va a pasar. Aunque de por sí, ya pasan varias cosas. El encuentro entre un Santo y un Guardián, al fin aparecen los pesos pesados de éste mundo
el adolescente idealista confrontado con el joven endurecido
¿Será suficiente la aparición de los Santos de Atena para detener la amenaza caroniana? ¿O acaso arreciará con más fuerza esta horrible y traumática tormenta de sangre, desolación y muerte? Para poder averiguarlo, no se pierdan el capítulo ocho de éste fic.
Comentarios, críticas (pero las de a de verás, no las de broma, gente), amenazas, ataques terroristas con armas biológicas, químicas o nucleares, y demás a falcon_blueaura@hotmail.com o a falconblueaura@gmail.com.














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